martes, 25 de febrero de 2014

ESTORNINOS Y RABILARGOS EN PLENO INVIERNO

Fotografiar con la técnica de Alta Velocidad aves tan desconfiadas como pueden ser los rabilargos o los estorninos a veces supone un esfuerzo de paciencia y de ir paso a paso ganándose la confianza de los pájaros poco a poco todos los días.






Todos los años, durante los meses más fríos cuando las temperaturas oscilan por debajo de cero grados y los días son gélidos y neblinosos en el interior de los pinares castellanos, grupos de rabilargos y de estorninos se juntan para soportar las inclemencias del clima y así investigar juntos todos los recovecos del pinar en busca de comida. En esta época invernal decidimos intentar fotografiarlos en vuelo y aprovechar que las dos especies estaban juntas.

Como simpre aconsejamos, lo primero de todo, fue observarlos con paciencia y durante muchos días, viendo sus idas y venidas, y aprendiendo su comportamiento en esta época tan fría. Colocamos varios comederos para ver como los aceptaban y no hubo problemas desde un principio ya que la escasez de comida y las necesidades de calorías les hacían no hacer ascos a nada.

Al final, después de este trabajo de observación de campo, había tres problemas que se debían solucionar para obtener buenos resultados en alta velocidad:

1.- Estas aves entran en los comederos por cualquier sitio, siendo muy impredecibles a pesar de colocarles posaderos intermedios para dirigir su trayectoria al comedero.

2.- Son muy desconfiadas de cualquier objeto que sea nuevo y recelan entrar a comer si los ven.

3.- Desconfían mucho si ven cualquier atisbo de una persona por el entorno.

El primero de los puntos se resolvió de forma parcial buscando una zona donde los árboles y arbustos estuvieran bastante separados y colocando un posadero que les gustara. Dejándolo durante unas cuantas semanas para que lo aceptaran muy bien.

El punto dos se resolvió colocando una preinstalación ficticia donde iban a ir los elementos de la alta velocidad. Se colocaron soportes con unas cajitas negras donde iban los flashes. Una estructura simulando el trípode y la cámara con la red de camuflaje. Y dejando el fondo en el sitio. Sobre todo el fondo artificial fue lo que más les asustaba y a lo que más nos costó que se acostumbraran.

Y por último, tuvimos que montar un hide alejado para que no nos vieran y entrar en él cuando no estuvieran por el entorno.

Aquí podéis ver la sencilla instalación que hicimos:



Para escenario fotográfico elegimos una rama de alcornoque donde se disponía la comida a base de manteca y cacahuetes triturados que lo hacía irresistible para ellos.

A pesar de que llegaron a acostumbrarse mucho a este comedero. Pasamos muchos días de frío para que se acostumbraran bien a todo el montaje. Tuvimos que hacer decenas de fotos para eliminar las que sacaban a las aves cortadas de todas las formas posibles. 



Por supuesto, usamos un modelo a escala para prever el encuadre y el enfoque. Esto nos ayudó mucho a ajustar el encuadre y a hacernos una idea de cómo se comportarían al entrar al comedero fotográfico.

En esta instalación usamos difusores en los flashes para suavizar la luz sobre las aves, ya que el propio diseño cromático de las mismas, con blancos (en los rabilargos) y negros acentuados (en la cabeza de los rabilargos y el cuerpo de los estorninos), nos hacían unos contrastes muy marcados.



Pasamos unos días de invierno muy fríos, muchos intentos fallidos y sesiones en blanco pero al final conseguimos unas pocas y preciadas fotografías como si fueran perlas del pinar.

Esperamos que os sirva de ayuda en vuestras aventuras fotográficas y sobre todo, que os haya entretenido.