domingo, 28 de febrero de 2010

El bosque nos lo cuenta

Este fin de semana lluvioso, malo para hacer actividades fotográficas de naturaleza, es un buen momento para dedicarnos a recorrer el bosque con tranquilidad observando lo que normalmente no miramos tanto, como son los rastros y las huellas de los animales que habitan en él. A continuación os mostramos algunos retazos de la fauna que vive en los pinares cercanos a nuestra ciudad; esos animales que rara vez se dejan ver pero que sin embargo suelen estar más próximos de nosotros de lo que imaginamos.

El sábado por la mañana recorrimos el pinar buscando huellas y restos de animales. Todo el bosque estaba empapado de agua, los senderos muy encharcados, ideales para que algunas huellas se marcaran con claridad.

Los primeros rastros que encontramos fueron los de la liebre (Lepus europaeus), que es muy abundante en toda esta zona de pinares. Sus huellas se aprecian claramente en la siguiente serie de fotos:







Y la serie de huellas al desplazarse saltando:




Cuando la liebre se desplaza por terreno más duro solo marca los dedos de sus pies, pero cuando anda por terreno blando, sea nieve o barro, el pie se extiende marcando los dedos con más amplitud y el resto de la planta, como ha sido en este caso.

También es palpable su presencia al encontrar muchas zonas escarbadas por este lagomorfo.



Durante la mañana, un par de liebres salieron corriendo desde sus encames para esconderse entre los arbustos.

Otro de los rastros que son muy frecuentes, son los de los corzos (Capreolus capreolus). Estos cérvidos, muy complicados de ver sino es por casualidad, dejan muchas huellas y otros restos que delatan su presencia.

Aquí os mostramos algunas huellas en la tierra húmeda:




En las siguientes se nota como el corzo saltó en la arena húmeda al apreciarse las pezuñas más abiertas clavadas en el barro. A veces se desplazan a saltos cuando pasan zonas despejadas de árboles y matorral.




Otros restos son el desbroce que hacen en la base de los tocones de los pinos para alimentarse:



En la siguiente foto os mostramos un encame de corzo:



También son fáciles de ver los senderitos que los corzos recorren a menudo por todo el pinar:



Hace unas semanas tuvimos suerte y pudimos verlos cuando hacíamos hide dentro del pinar (las fotos no son buenas pero dan testimonio de su presencia):





Maese zorro es un habitante habitual de este bosque de pinos. En algunas madrugadas le hemos podido ver pasar cerca de nosotros siempre raúdo y muy sigiloso. Su color anaranjado se confunde con el tono de la hierba seca del pinar y a veces es difícil de ver entre el matorral alto.

Aquí podeis ver una serie de huellas donde se ven fácilmente sus pisadas.







Iba recorriendo el borde de un sendero, siempre por el borde sin atreverse a ir por el centro, así es de cauteloso el raposo.

También hemos podido constatar la presencia de una marta o garduña (Martes foina) en algunas huellas que hemos encontrado en el barro húmedo del pinar. Son difíciles de distinguir, incluso fáciles de confundir con el turón (Mustela putorius), aunque este es de menor tamaño. Aquí podemos ver la impresión de la huella con sus finas uñas.




Y además encontramos una serie de huellas donde se marca el paso:




Es muy frecuente que encontremos huellas de tejón (Meles meles) cuando los senderos están tan húmedos y blandos como en estos días. Las huellas de este mustélido son fáciles de distinguir ya que camina de forma plantígrada marcando sus largas uñas en la arena blanda:




En la siguiente serie se aprecia cómo iba caminando al trote en el que las pisadas de los pies posteriores se imprimen sobre las de los pies anteriores, en una especie de saltitos (la foto no muestra bien las huellas ya que estaban poco marcadas):




Esperamos que os hayan gustado estas cosas que os hemos contado.

Hasta la próxima