jueves, 24 de noviembre de 2016

HACIENDO UNA FOTOGRAFÍA EN ALTA VELOCIDAD CON REFLEJOS




En esta nueva entrada vamos a explicar todos los pasos necesarios que seguimos hasta la realización final de la foto que mostramos. Muchas veces poder conseguir una imagen casi mágica llena de fantasía y sensibilidad, pero sin realizar ningún retoque que la cambie de cómo fue fotografiada, y además con el valor añadido de que todos los animales que en ella salgan estén en completa libertad, es un trabajo complejo pero no imposible.

Paso a paso os explicaremos este proceso, descubriendo algunos de nuestros secretos para que todos los podáis aplicar.

Todo comienza con la instalación de un bebedero rectangular de grandes dimensiones. Lo aconsejable es que sea de unos tres o cuatro metros de largo por lo menos y más de un metro de ancho. Debe estar pintado de verde o utilizar un plástico verde oscuro para recubrir todo su fondo. Con unos diez centímetros de profundidad será suficiente. El extremo más opuesto debe quedar al ras del nivel del agua, y el borde del mismo pintado también de verde.

Detrás de este bebedero se coloca un fondo artificial bastante grande. En nuestro caso un gran trozo de moqueta verde pintada dándola diferentes tonos de verde, algo de amarillo suave y marrón muy suave. Las dimensiones deben ser grandes, suficientes para reflejar el color verde sobre el agua. Dos metros por dos cincuenta o tres metros estará bien. Se debe probar la distancia a la que se coloca y ajustarla al bebedero construido.

En el centro del bebedero se coloca una isleta decorativa formada por piedras o troncos. Nosotros hemos elegido algunos muy bonitos poblados por musgos. Estas piezas se sujetan con tornillos y ángulos a una pequeña base de madera que se puede sujetar bien en el fondo del bebedero colocando algunos pesos encima. Así no flotará el conjunto si usamos pequeños troncos y se puede colocar con precisión donde queramos. Disimulado en este conjunto decorativo se oculta algo de comida: manteca, semillas, cacahuetes y tenebrios, es lo que nosotros usamos. Es evidente que a los pájaros habrá que habituarlos semanas antes a que se alimenten en este punto antes de decidirse a realizar las sesiones fotográficas.

Para iluminar el conjunto procederemos a utilizar cinco flashes. El sitio debe estar en sombra para evitar que la luz solar nos cree molestos halos alrededor de los contornos de las aves. En nuestra foto se ve como debido a algo de luz filtrada a través de las ramas de los árboles, los bordes de las alas muestran un halo ligero, que no nos ha parecido antiestético en este caso.


Usamos dos flashes para la escena y las aves, dos para el fondo y un último flash para el destello decorativo también sobre el fondo. Podéis ver como están dispuestos en el gráfico siguiente:

 

La fotografía se ha hecho con barrera de infrarrojos para poder así parar el momento y congelar la acción al instante. La barrera se ha situado de forma lateral y horizontal (se ve su posición en el dibujo). Para apuntar bien el punto exacto donde debe cortar la barrera hemos usado un pequeño laser (de los que se usan para jugar). De esta forma, colocando un modelo a escala del ave que pretendemos fotografiar hecho en cartón, en el sitio donde deseamos que aparezca en la foto, apuntamos con el pequeño laser que estará sujeto a la célula de la barrera (calibrado con anterioridad para que apunte donde se corta), y así precisamos el corte justo. Luego podemos realizar pruebas cortando con la mano y viendo como se acciona la barrera y dispara la cámara hasta que quede a nuestro gusto.





 

Hay que ir ajustando la posición de los dos flashes que iluminan el fondo para conseguir que el borde del bebedero se disimule lo más posible. Todo depende del ángulo, su potencia y lo cerca o lejos que se pongan del fondo. Probando podréis  ver como cambia notablemente el efecto sobre la línea de fondo del bebedero hasta conseguir que desaparezca casi del todo de la escena. En nuestra foto todavía se aprecía esa tenue separación o línea por debajo del tenebrio que porta el pájaro.

Una vez todo dispuesto a nuestro gusto solo debemos ya realizar varias sesiones, cuantas más mejor, para conseguir la foto o fotos deseadas. Tened en cuenta que para esta foto y algunas más se hicieron cientos de fotos hasta lograr que todo saliera como queríamos. Conseguir que las aves se coloquen donde se quiere es muy complicado y hay que perseverar hasta lograrlo.

A continuación os ponemos los datos básicos del equipo usado y los ajustes necesarios que hicimos:

Cámara Nikon D300s:
         ISO 200
         1/250
         F9
         Tº color 6250
Objetivo AF-S VR Zoom-Nikkor 70-300mm (a 200 mm)
Barrera AMJ (+pequeño laser)
Flashes Metz:
          2 de 50 para las aves y decorado: 1/16 50mm
          2 de 50 para fondo: 1/16 35 mm
          1 de 45 para reflejo fondo: 1/8

Disparadores remotos Pixel Pawn TF362 Nikon

Ajustes de revelado de las fotos:

Se ha realizado con el programa Capture NX2 de nikon.
Solo un ligero enfoque.

Retoques finales:

Se ha utilizado el programa Adobe Photoshop CS4

Hemos ajustado algo la temperatura de color y el contraste pulsando la opción Auto levels.





Foto Raw (.nef ) según sale de la cámara y reducida (con la zona de recorte indicada en rojo)

Después hemos realizado un reencuadre recortando un poco la imagen, como se puede ver al comparar las dos fotos que acompañamos. Y hemos terminado el retoque con unos ajustes básicos  de foco y ruido aplicando el método que recomienda la agencia Getty Images a todos sus fotógrafos:

-En Imagen-Modo-lab color
-Destramar canales A y B: Solapa canales---A – filtro – ruido – destramar(despeckle),    para el B igual.
-Pasar foto a Modo RGB
-Mascara de enfoque para canales Red y Green.
-En pestaña canales – canal R y luego el G.
-Máscara de enfoque para cada uno.

Y de esta forma queda concluida la foto que os mostramos.
Esperamos que os haya interesado y os sirva para vuestros proyectos fotográficos futuros.

miércoles, 16 de noviembre de 2016

FOTOGRAFIANDO AL MARTÍN PESCADOR CON LUZ ARTIFICIAL

Cuando llega la primavera, el río se llena de actividad. La familia del Martín Pescador comienza a prepararse para el cortejo y la reproducción, lo que dará lugar a que una densidad mayor de estas pequeñas aves se encuentren en una misma zona a la vez. Estás aves son el resto del año muy territoriales y es raro que podamos ver en un mismo tramo de río o recodo de una charca a más de uno compartiendo sitios de pesca o los mismos posaderos. Durante el periodo reproductivo los martines relajan sus costumbres territoriales, y es al final del mismo, durante los últimos días de la primavera y el inicio del verano, cuando podemos ver a pequeños grupitos de estos coloridos pájaros recorrer el río. Padres y jóvenes se persiguen de rama en rama en interminables regateos y reclamos.

En esta época hemos aprovechado para conseguir algunas de la mejores fotos que tenemos en nuestro archivo sobre esta bella ave.






Para comenzar a planear este trabajo fotográfico se debe localizar a nuestro escurridizo pájaro, que suele pasar a toda velocidad por delante de nuestras narices sin que nos demos cuenta, en la mayoría de los casos. Es bueno acostumbrarse a su reclamo cuando vuela bajo sobre el agua marcando su territorio, y ser paciente escondido entre los arbustos de la orilla en espera de verlo pasar o posarse en alguna rama que sobresalga sobre el agua. Para facilitar su visión es buena idea colocar algunas ramas erguidas en los recodos más tranquilos del rio o la charca en espera de que el ave, si puebla esa zona del rio, se acerque para posarse y descubrir así su presencia.

Si hemos localizado al ave, lo siguiente será disponer todo el escenario para poderlo fotografiar con comodidad, teniendo la precaución de no molestarlo en exceso.

En nuestro caso, hemos decidido situar la escena en un recodo oculto de un rio con un caudal de agua muy escaso. Esto nos asegura que el pájaro acuda a los pocos puntos con agua que aún mantienen algunos peces de pequeño tamaño. Una vez decidida la ubicación, se debe colocar el equipo según se puede ver en las fotografías siguientes:








El fondo artificial nos libera de los fondos sombríos o demasiado abigarrados, pudiendo cambiarlo para cada sesión y así conseguir variedad en cada foto.

Para la fotografía de este pájaro fluvial hemos prescindido, en este caso, de la luz natural, ajustando los controles de la cámara para trabajar con flash; tanto se puede hacer en manual como con las opciones semiautomáticas, según cada cual se encuentre más cómodo.

Esperamos que la instalación os sirva de ayuda o inspiración para vuestros proyectos fotográficos.

martes, 4 de marzo de 2014

CAPTURANDO EL VUELO EN EL BEBEDERO ESTIVAL



Con la llegada del buen tiempo las aves necesitan cada vez más del agua, tanto para beber como para bañarse. Una pequeña charca será el lugar de reunión de una gran variedad de especies, sobre todo si se trata de una zona de secano con ríos o charcas naturales escasas o lejanas.



 Esta vez la instalación está en el interior de un seco pinar alejado de cualquier espacio acuático. Al principio de la primavera se instaló un sencillo bebedero formado por un plato-macetero de plástico con capacidad para unos 30 litros de agua, situado a la sombra de una encina. En los días de mucho calor, puede aguantar sin evaporarse toda el agua más de tres o cuatro días, haciendo su mantenimiento bastante cómodo. 




La encina sirvió para la instalación del hide, oculto en su base y camuflado con elementos del entorno y redes de camuflaje.



Para la sesión de alta velocidad se dispuso una bonita rama de alcornoque decorada, dispuesta muy cerca del bebedero. Y se colocó también una rama más grande y más alta, más atrás como posadero intermedio. Con esta disposición, las aves que siempre hacen un acercamiento a cualquier punto de comida o de agua desde los arbustos cercanos, saltaban desde un arbusto a este posadero intermedio que las atraía mucho y ya desde aquí pasaban al posadero fotográfico antes de ir al bebedero, al estar este en la trayectoria al agua.




Con este planteamiento se colocó la barrera apuntando hacia arriba en vertical al pie de la rama decorada, donde se quería crear la escena.

 
Con un modelo de cartulina se realizó el encuadre y el enfoque. En la imagen se puede ver el que usamos para una sesión de aves de tamaño medio, como rabilargos, arrendajos, picapinos, etc.




Para acostumbrar a las aves a la instalación y que no recelaran se colocó el fondo artificial antes dejándolo unos días puesto, y dos estacas con dos cajitas negras para simular los flashes frontales.




La instalación para la sesión de alta velocidad estaba formada por cuatro flashes. Dos frontales a muy baja altura (metz 50 a 1/16) colocados con pinzas con rótula en las estacas preinstaladas. Un tercer flash (metz 58 a 1/16) colocado bastante alto en la encina por encima del posadero intermedio. También sujeto con una pinza con rótula. Y un cuarto flash (metz 45 a 1/8 + filtro de color naranja) apuntando al fondo desde un pequeño trípode en el suelo.

La cámara y el objetivo estaban alejados, bien camuflados con redes de camuflaje sobre un tripode. Trabajando con una focal sobre 150 mm y unos valores de F/8 o 9 - 1/250s - ISO200.



Con esta disposición se pueden lograr muchas fotos de aves medianas y desconfiadas como puede ser el picapinos, el mirlo o el zorzal, además de arrendajos o rabilargos de una forma sencilla mientras vigilamos todo cómodamente instalados dentro del hide muy cerca de la escena.



Esperamos que os sirva para vuestros futuros montaje.


martes, 25 de febrero de 2014

ESTORNINOS Y RABILARGOS EN PLENO INVIERNO

Fotografiar con la técnica de Alta Velocidad aves tan desconfiadas como pueden ser los rabilargos o los estorninos a veces supone un esfuerzo de paciencia y de ir paso a paso ganándose la confianza de los pájaros poco a poco todos los días.






Todos los años, durante los meses más fríos cuando las temperaturas oscilan por debajo de cero grados y los días son gélidos y neblinosos en el interior de los pinares castellanos, grupos de rabilargos y de estorninos se juntan para soportar las inclemencias del clima y así investigar juntos todos los recovecos del pinar en busca de comida. En esta época invernal decidimos intentar fotografiarlos en vuelo y aprovechar que las dos especies estaban juntas.

Como simpre aconsejamos, lo primero de todo, fue observarlos con paciencia y durante muchos días, viendo sus idas y venidas, y aprendiendo su comportamiento en esta época tan fría. Colocamos varios comederos para ver como los aceptaban y no hubo problemas desde un principio ya que la escasez de comida y las necesidades de calorías les hacían no hacer ascos a nada.

Al final, después de este trabajo de observación de campo, había tres problemas que se debían solucionar para obtener buenos resultados en alta velocidad:

1.- Estas aves entran en los comederos por cualquier sitio, siendo muy impredecibles a pesar de colocarles posaderos intermedios para dirigir su trayectoria al comedero.

2.- Son muy desconfiadas de cualquier objeto que sea nuevo y recelan entrar a comer si los ven.

3.- Desconfían mucho si ven cualquier atisbo de una persona por el entorno.

El primero de los puntos se resolvió de forma parcial buscando una zona donde los árboles y arbustos estuvieran bastante separados y colocando un posadero que les gustara. Dejándolo durante unas cuantas semanas para que lo aceptaran muy bien.

El punto dos se resolvió colocando una preinstalación ficticia donde iban a ir los elementos de la alta velocidad. Se colocaron soportes con unas cajitas negras donde iban los flashes. Una estructura simulando el trípode y la cámara con la red de camuflaje. Y dejando el fondo en el sitio. Sobre todo el fondo artificial fue lo que más les asustaba y a lo que más nos costó que se acostumbraran.

Y por último, tuvimos que montar un hide alejado para que no nos vieran y entrar en él cuando no estuvieran por el entorno.

Aquí podéis ver la sencilla instalación que hicimos:



Para escenario fotográfico elegimos una rama de alcornoque donde se disponía la comida a base de manteca y cacahuetes triturados que lo hacía irresistible para ellos.

A pesar de que llegaron a acostumbrarse mucho a este comedero. Pasamos muchos días de frío para que se acostumbraran bien a todo el montaje. Tuvimos que hacer decenas de fotos para eliminar las que sacaban a las aves cortadas de todas las formas posibles. 



Por supuesto, usamos un modelo a escala para prever el encuadre y el enfoque. Esto nos ayudó mucho a ajustar el encuadre y a hacernos una idea de cómo se comportarían al entrar al comedero fotográfico.

En esta instalación usamos difusores en los flashes para suavizar la luz sobre las aves, ya que el propio diseño cromático de las mismas, con blancos (en los rabilargos) y negros acentuados (en la cabeza de los rabilargos y el cuerpo de los estorninos), nos hacían unos contrastes muy marcados.



Pasamos unos días de invierno muy fríos, muchos intentos fallidos y sesiones en blanco pero al final conseguimos unas pocas y preciadas fotografías como si fueran perlas del pinar.

Esperamos que os sirva de ayuda en vuestras aventuras fotográficas y sobre todo, que os haya entretenido.

lunes, 17 de febrero de 2014

TRABAJANDO CON EL PICAPINOS



Cuando nos propusimos trabajar con este carpintero infatigable de nuestros bosques y pinares, principalmente durante la época de reproducción de la especie, nos fijamos como reto comprobar la posibilidad de trabajar en “altura” con una instalación mínima que no supusiera una molestia para el ave, y conseguir un nido más bajo que nos permitiera una instalación cómoda y más controlada de cara al resultado final de las fotografías.



Mucho antes de la llegada de la primavera, poco a poco fuimos rastreando varios sitios donde la población de picapinos es relativamente abundante y otros años habíamos visto nidos frecuentes repartidos por los árboles de esas zonas. Como ya comenté, buscábamos de dos tipo. Altos, pero accesibles con una escalera de unos tres metros, y en árboles con  ramas robustas para permitir sujetar parte de la instalación, y bajos a la altura de una persona. En ambos casos en zonas sombrías, discretas y poco transitadas. Dar con los nidos ideales fue bastante complejo y laborioso, además de contar con el factor suerte, ya que los nidos aún estaban desocupados y habría que contar con que fueran usados en la primavera siguiente.

Al final elegimos algunos que se adaptaban bastante bien a lo que buscábamos y con la llegada del buen tiempo cuando la sangre se le altera a todo bicho viviente del bosque, nos quedamos con dos que empezaron a usarse con frenesí por dos parejas de bonitos picapinos. Uno estaba en lo alto de un robusto chopo, en un pequeño soto perdido, y otro en un pequeño pino piñonero, muy bajito, casi a la altura de la cintura de una persona, en un joven pinar de repoblación. Durante varias semanas vigilamos de lejos y con mucho cuidado las idas y venidas de las aves, sus costumbres y sus actividades, esperando el momento justo para realizar las sesiones fotográficas. Las habíamos fijado para los últimos días de permanencia de los pollos en el nido, cuando estos ya son muy grandotes y asoman la cabeza por el agujero de entrada. Es el momento ideal para hacerlo puesto que es cuando ya no se molesta al ave nada y no se corre el riesgo de asustar a los progenitores. La única precaución que hay que tener es la de ajustar muy bien la fecha y apurar lo justo. Ya nos ha pasado otras veces en que por apurar a los últimos días, cuando vamos han volado los pollos, o como en algún caso verlos el mismo día en que abandonan el nido de un salto atrevido al exterior, y zas, la sesión fotográfica al traste. A pesar de esto, preferimos apurar por el bien del ave, que al final después de tantas semanas vigilando llegamos a querer y admirar.

EN LO ALTO DEL CHOPO


El nido en lo alto del chopo estaba en la cara que daba la sombra durante la mañana, periodo en el que debíamos hacer las fotos.

Muy pronto, justo al amanecer y antes de que el ave comenzara con su actividad, ya estábamos al pie del árbol, Para trabajar en altura usamos una larga escalera de unos tres metros. Lo primero fue colocar un modelo del picapinos en la misma postura y justo en la misma situación donde queríamos fotografiarlo. Esto, quizá, fue lo más complicado. Ya lo teníamos todo muy ensayado, en otro árbol parecido para solo llegar y colocar los distintos elementos sin perder ni un minuto. Así que fue llegar y sin decirnos ni una palabra y de noche cada uno nos pusimos a colocar cada cosa como habíamos ensayado. Colocamos el modelo en un palo recto para que estuviera justo en su sitio. Los flashes, dos laterales en dos palos sujetos a las ramas. Dos metz 50 a 1/16. Un metz 44 a 1/32 por detrás y debajo para resaltar el volumen del ave. Y un metz 58 a 1/16 apuntando al dosel de ramas que iba a ser el fondo de las fotos. Los flashes camuflados con redes y hojas, ya que los picapinos son muy listos y desconfiados y podían detectarlos  y asustarse. Luego nos sorprenderían cuando en una de las sesiones un macho muy curioso se dedicó a picotear con interés uno de los flashes, con cierta alarma por nuestra parte (todavía tiene la marca bastante profunda de su fuerte pico).



La barrera la situamos justo debajo en la vertical de donde pensábamos que cortaría el ave. La idea era fotografiar al ave justo al salir del nido para buscar comida.


La cámara se situó sobre dos trípodes grandes, conectado uno al  otro para situarla a dos metros de altura, y bastante alejada para trabajar con una focal de unos 200 mm y así meterla debajo de otro arbolillo y disimular muy bien el conjunto. Debido a estar en alto tuvimos que llevar una escalerita de tres peldaños para poder enfocar y ajustar el encuadre.

Se hicieron tres sesiones y muchas fotos para seleccionar unas pocas, pero la experiencia fue muy interesante y el resultado final bastante aceptable.

EN EL NIDO BAJO DEL PINO PIÑONERO

Para conseguir mejores fotos, más controladas y con un resultado estético más agradable, es recomendable trabajar en condiciones cómodas y que faciliten la instalación del equipo. Aunque la experiencia no reviste tanto desafío técnico, el resultado final es mejor y por ello teníamos también pensada una sesión en un nido mucho más bajo.

El nido estaba inusualmente bajo para esta especie. No es lo habitual y solo se da, según nuestra experiencia, cuando una población de estas aves habita un bosque con árboles de alturas muy bajas. El nido estaba situado en una zona muy sombría bajo la copa de un rechoncho pino, algo muy adecuado para una sesión de alta velocidad. Justo por la tarde en las horas de mayor calor cuando las aves paraban toda actividad y solo las cigarras atronaban con su siseo en el pinar, nos disponíamos a colocar todo el equipo. El calorazo era inmenso y se agradecía estar a la sombra. Colocábamos todo deprisa, la verdad que no era muy difícil, teniendo ya experiencia en este tipo de instalaciones, y en quince minutos entre dos personas quedaba todo colocado. Además, desde los primeros días colocamos palos con unas cajitas negras tapadas con redes simulando los flashes, y un fondo provisional, y una estructura de ramas en la zona donde iría la cámara. Todo para acostumbrar a su presencia a estas desconfiadas aves. De esta forma solo teníamos que sustituir las cajas  por los flashes auténticos sujetos con pinzas con rótula, poner el fondo real en el mismo sitio que el provisional y mover la estructura de ramas para colocar el trípode y la cámara bien camuflada con una red y algunas ramitas. Las aves no desconfiaron nada y además, colocábamos todo rapidísimo al tener la instalación preconfigurada de antemano.
Disponíamos una instalación típica para este modelo de sesión. Dos flashes frontales- laterales metz 50 a 1/16, un flash de contra en alto metz 58 a 1/16 y un flash metz 44 a 1/8 para el fondo artificial de color verde (una pieza de moqueta pintada). El flash de fondo con un filtro de color naranja amarillento suave. La barrera al pie del árbol y en vertical apuntando hacia arriba.


Se hicieron tres sesiones ajustando en la primera el encuadre y la zona de corte ya que el picapinos es un ave con un vuelo irregular y complicado de prever.
El trabajo con estas aves fue precioso y al final emocionante cuando las vimos abandonar los nidos y volar ya libres por el bosque. 

Esperamos que os guste lo que os hemos contado y os sirva de ayuda para vuestros montajes e instalaciones, y para conocer y cuidar más estas preciosas aves.

miércoles, 12 de febrero de 2014

COMEDERO EN EL BOSQUE HÚMEDO


Para variar un poco e irnos a un entorno distinto a nuestro pinar más habitual, esta vez comentamos una instalación para fotos fijas con luz de flash en un bosque mixto de hayas, castaños y algún eucalipto.


Introducción a la sesión fotográfica:

El bosque húmedo, con sus hayas y robles centenarios recubiertos de musgos y líquenes, forma un ambiente muy especial para sugerir muchas imágenes al fotógrafo de naturaleza. La vida se oye entre los árboles y la fina niebla que lo cubre todo, y nos invita a buscar un sitio escondido y remoto para plasmar el día a día de las aves que lo habitan.

El pit-pit del petirrojo nos acompaña en el amanecer cuando aún la bruma de la noche se resiste a desaparecer. Le venos saltar de rama en rama, mirándonos curioso y empezamos a pensar en una instalación para fotografiarlo en este entorno tan mágico.


Construcción del comedero:

Esta vez hemos elegido un elemento de uso cotidiano en la cocina, como es un colador metálico, para usarlo como comedero en nuestra instalación fotográfica. La idea se la vimos a Ana Mínguez y nos pareció ideal para comederos en muretes de piedra. La única precaución que habrá que tener antes de instalarlo en su sitio es la de pintarlo de un color verde o marrón para que no brille bajo la luz del sol y asuste a las aves que se acerquen a comer.
 
 Disposición de la escena:

Hemos aprovechado una vieja construcción en piedra de un molino sobre un arroyo dentro de la espesura del bosque para la instalación del comedero. La construcción se encontraba derruida en parte conservando solo sus paredes formadas por toscos sillares de piedra. El colador, ya pintado, se ha insertado en una de las paredes, empotrando su mango en una rendija entre las piedras para que lo sujeten firmemente. Para completar la escena hemos dispuesto una rama decorada con musgo y retorcida de una forma bastante estética, también empotrada en la pared de piedra, y una piedra con musgo soportada sobre una teja que hemos empotrado también en la pared. Estos dos elementos con la función de posaderos fotográficos, como se puede ver en las imágenes siguientes:



Esta vez usaremos el fondo natural del sitio que es el dosel vegetal de hojas, musgos y ramas que trepan por encima de la pared del fondo, intentando cierto desenfoque para que destaque el ave.

 Iluminación:


Para iluminar esta escena vamos a disponer tres flashes para el modelo y un flash para el fondo.

Colocaremos dos flashes frontales, situados a 45º a cada lado del posadero principal (rama decorada con musgo). Estos dos flashes se sujetan con pinzas con rótula en dos ramas que ya tendremos preparadas y cortadas a la medida que empotraremos en los laterales del muro a la altura del posadero. Se sitúan a 1,5 mts.  Aproximados del posadero. Se pueden poner con difusor para suavizar la luz frontal. El tercer flash se colocará en el muro del fondo, detrás del posadero y algo a la derecha del mismo, de igual forma que los dos anteriores. Como será el flash de contra cenital que perfilará al ave por detrás y por arriba hay que situarlo más alto y un poco lateral para que de volumen al ave y un poco de luz superior que de naturalidad a la escena.

El cuarto flash se usará para iluminar el fondo natural de ramas y hojas que cubren la pared del fondo del molino. Se coloca en un trípode en el suelo a una altura por debajo de la escena, apuntando hacia la zona del muro que va a ser el fondo de las fotos.

Hay que tener la precaución de camuflar los flashes. Se puede hacer con algunas hojas o ramas o también con red de camuflaje. La iluminación de la escena se ha dispuesto para una zona muy en sombra, solo con iluminación artificial. Es posible que algún débil rayo de sol se pueda filtrar durante la sesión, pero no afectará apenas al resultado final.


Flashes:

2 Flashes frontales Metz 50 a 1/16 y 50 mm
1 Flash de contra Metz 50 a 1/16 y 50 mm
1 Flash para el fondo Metz 58 a 1/16 y 50 mm

Colocación de la cámara y objetivo:

La dificultad de esta instalación estribaba en el poco espacio disponible para colocar todo, tanto instalación de la escena como hide fotográfico. Adaptándonos al espacio existente, colocamos los hides en el rincón
opuesto a la escena para poder separarnos lo más posible de la misma.

La instalación la hicimos antes de amanecer para no asustar a las aves que fueran habituales de esa zona del bosque, también teniendo en cuenta que los primeros visitantes del comedero por la mañana eran los petirrojos llegando a posarse algunas veces antes de amanecer o con las primeras luces del alba.

En este tipo de instalaciones no es raro tener la sorpresa de fotografiar a algún pequeño roedor de los que seguro habitan entre los huecos y resquicios de las piedras de las paredes. Y que se acercarán al comedero  al amanecer.
 

Parámetros de la cámara:

Focal: 220 mm
Diafragma: F/8
Velocidad: 1/250s
Sensibilidad: ISO 200

Esperamos que os haya gustado.